La vida pintada, en el Real Círculo Artístico de Barcelona, traza una cartografía emocional donde la cotidianidad, los vínculos y la ciudad se convierten en materia pictórica.
La revista Bonart dedica un artículo a la exposición «La vida pintada», destacando cómo la obra de Eva Armisén se sitúa dentro de la figuración contemporánea a través de una mirada muy ligada a la experiencia cotidiana y a las emociones.
El texto subraya cómo sus pinturas convierten escenas sencillas y momentos de la vida diaria en imágenes cargadas de sensibilidad, donde Barcelona y la memoria personal aparecen como parte del universo creativo de la artista.












