Si Eva Armisén sale a la calle en Barcelona, es posible pero difícil que alguien la reconozca inmediatamente, se limite a mirarla con admiración o le pida un autógrafo. Barcelona no es Seúl. Si Eva Armisén sale a la calle en alguna ciudad de Corea del Sur, tendrá que llevar gafas oscuras y un sombrero









